sant de 9259
INTENTANDO EL FINAL
Ni un solo invitado apareció, y dada la avanzada hora, ella dejó a un costado la canasta de flores y empezó a desarmar todo.
Recogió una a una las estrellas, los helechos, las palomas y todos los absurdos e inmerecidos objetos que había desplegado en honor a ... nadie.
(Este es el punto de inflexión, la visagra a la nada.)
Con una aguda sensación de vacío, desenredar la duda valía el dolor la pena.
Pero no hay peor cosa que haber manoseado signos, señales, qué llegar a verlos deshuesados, negados, disfrazados, escupídos, violados.
Quise provocar que la incertidumbre se disolviera y solo logré a cambio la oscuridad, las tinieblas .....

